
Me encanta despertar, bajar de la cama, ponerme mis pantuflas grises y acercarme a la cocina. Preparar la cafetera mientras disfruto del olorcito que el café desprende. Meterme de nuevo en la cama mientras disfruto del ruidito que hace es aún mejor, y más si me asomo entre las sábanas para poder seguir disfrutando de ese olorcito que llega hasta mí.
Cuando se viene el silencio suspiro, saber que esta vez voy a tener que salir de la cucha para aparecer en el mundo definitivamente no me apasiona, pero se me pasa cuando me sirvo el desayuno y me siento frente al ordenador a revisar el correo.
Es un momento que estiro, porque el silencio junto a la taza de café con leche es uno de los mejores momentos de mis días.
Los días están siempre llenos de pequños placeres, sólo tenemos que observar atentamente y disfrutarlos, porque cada uno de ellos es único y no va a volver.
1 comentarios:
Améeeennnnn
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G r a c i a s